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Leyendas y Tradiciones

5 mentiras de Baracoa. Ciudad Primada de Cuba
Cada ciudad tiene características propias que la hacen única, en este caso Baracoa resalta desde que cada visitante emprende su camino hacia la aventura de contemplar lo excepcional de su paisaje.
Y precisamente entre su paisaje y arquitectura se encuentran las 5 mentiras de Baracoa y aquí te las mencionamos:

  1. La Farola que No alumbra:
    La Farola no es más que una de las 7 maravillas de la Ingeniería Civil en Cuba.
  2. El Rio Miel que No es dulce:
    El Rio Miel, se encuentra a la entrada de la ciudad primada, es cristalino y extenso, uno de los preferidos de cada cual que visite o viva en Baracoa.
  3. El Yunque que No es de hierro:
    El Yunque fue declarado Monumento Nacional en el año 1980, es una estructura firme hecha en su totalidad de piedras.
  4. La Bella Durmiente que No es mujer:
    La Bella Durmiente es una montaña con plantaciones de cacao, palmas y cocoteros, con la forma de una mujer dormida, muchos dicen que la mujer es una hermosa baracoense.
  5. Las Tetas de Santa Teresa que No son senos:
    Y Las Famosas Tetas de Santa Teresa son solo 2 lomas o montañas que simulan los senos de una mujer.
    Estas son las curiosidades, a las que llamamos las mentiras de Baracoa, son nombres por los que llamamos a cada lugar distintivo en esta hermosa ciudad.

Leyendas de Baracoa

  • La maldición del Pelu:

En esta ciudad llena de encantos todavía corre una historia que data del siglo XIX y que ha pasado de boca en boca hasta nuestros días. Resulta que allá por el año 1893 llegó a Baracoa un misterioso señor llamado Vicente Rodríguez, procedente de Poza, provincia de la Coruña en España.
Dicen que era un rico comerciante y que se hizo de una gran fortuna en Santiago de Cuba. Por esos días era tratado como un gran señor y su inteligencia inspiraba respeto.
Un buen día Vicente se marchó, pero nadie supo a dónde fue. Algún tiempo después regresó a Baracoa, exactamente en el año 1896, pero su aspecto ya no era el mismo. El hombre llegó despojado de toda fortuna y envuelto en la más cruda miseria.
Se le vio entonces con el pelo desaliñado, una barba rizada muy revuelta y las ropas en harapos. Dicen que enloqueció completamente y que caminaba descalzo y con los pantalones remangados.
Nunca fue agresivo con nadie, pero al verlo deambular solo por las noches, las personas comenzaron a temerle y a esgrimir fábulas tenebrosas sobre la presencia de aquel hombre, al que llamaron el “Pelú de Baracoa” o “El misterioso”.
Hubo quien lo humilló, incluso fue apedreado varias veces y luego de varias protestas populares, el Ayuntamiento decidió expulsarlo para siempre de la localidad.
El día de su partida, el “Pelú de Baracoa”, maldijo aquel lugar. Poco antes de abordar la embarcación donde iba a ser trasladado se le escuchó decir: “en Baracoa se harán muchos buenos planes, se generaran muchas buenas ideas, pero todas se desmoronaran, nada se le cumplirá”.
La leyenda es ya centenaria, pero aun continúa intacta en la memoria popular. Y aunque hay quienes creen en ella, lo cierto es que Baracoa no ha perdido su esplendor, porque es realmente una tierra muy hermosa y premiada por la magia de la naturaleza.

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